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Te presentamos a Frans Latjes: uno de los primeros pioneros de Ecorus
En Ecorus, nuestra gente es el corazón de todo lo que hacemos. En esta serie, ponemos el foco en nuestros «ecorianos»: los pioneros, pensadores y personas de acción que trabajan cada día para crear un mundo más sostenible. Sus historias nos permiten conocer desde dentro cómo afrontamos los retos, impulsamos la innovación y generamos un impacto positivo. Es una prueba de cómo We Know How cobra vida, acercándonos a un futuro impulsado íntegramente por energía limpia y renovable.
«Si quieres algo, no te quedas de brazos cruzados».
Este lema define la forma de ver la vida de Frans y su trabajo en Ecorus. Como primer empleado de Ecorus en los Países Bajos, Frans ha desempeñado un papel fundamental en el crecimiento de la empresa. Partiendo de nada más que una idea, ha sido la fuerza impulsora detrás de muchos proyectos exitosos.
Todo comenzó en 2014 en Den Helder, donde Frans participó en una iniciativa local para facilitar a los inquilinos el acceso a la energía solar. El concepto era sencillo: incluso quienes contaban con presupuestos más modestos debían poder beneficiarse de los paneles solares. Cuando la empresa belga Ecorus se unió al proyecto, se le pidió a Frans que estableciera la presencia de Ecorus en los Países Bajos.
«Pensé: ¿por qué no? Ya tenía experiencia en la creación de empresas y creía que la energía solar era el futuro», recuerda Frans.
Un pionero de corazón
Con solo una idea en mente, Frans se puso manos a la obra. Su primera oficina en los Países Bajos fue la mesa de su cocina, donde trabajó sin descanso para convencer a las empresas de vivienda de las ventajas de la energía solar. Sus esfuerzos dieron sus frutos: en menos de un año, 100 viviendas estaban equipadas con paneles solares, y esa cifra creció rápidamente hasta alcanzar los miles. Al mismo tiempo, Frans impulsó Zonnepark Heldair 1, uno de los primeros parques solares de los Países Bajos, y sentó las bases para el parque solar de 100 hectáreas integrado en la naturaleza, Fledderbosch.
«Fuimos auténticos pioneros», afirma Frans. «Se trataba de ser visibles, establecer relaciones y ser perseverantes».
El sector entonces y ahora
El panorama de la energía solar ha evolucionado de forma espectacular durante la última década. «En 2014, los parques solares eran poco comunes. Hoy en día, casi todos los municipios cuentan con políticas para proyectos de instalación en suelo», explica Frans. Pero el crecimiento trae consigo nuevos retos, sobre todo porque la red eléctrica tiene dificultades para absorber el flujo de energía renovable. «Estamos generando más energía renovable que nunca, pero a veces no hay capacidad para distribuirla. Es una clara señal de que aún queda mucho por hacer».
La opinión pública también ha cambiado. Si bien antes los parques solares se consideraban un avance indiscutible, ahora surgen preocupaciones sobre su impacto en el paisaje. «Es fundamental diseñar parques solares que se integren en el entorno y aporten un valor añadido», afirma Frans. Considera que innovaciones como la agrivoltaica —que combina paneles solares con la agricultura— son soluciones prometedoras. «Los parques solares pueden mejorar la biodiversidad y apoyar la agricultura. No tienen por qué tener un único propósito».
Juntos somos más fuertes
La colaboración es el eje central de la filosofía de Frans. Su otro lema, «Solo se va más rápido, juntos se llega más lejos», refleja tanto su estilo de trabajo como la cultura de Ecorus. «Ecorus es un lugar donde se te anima a desarrollar tus ideas. Las buenas propuestas se toman en serio, y eso impulsa la innovación continua», explica Frans.
Una misión sostenible
Para Frans, su trabajo va más allá de las soluciones técnicas e innovadoras. Se trata de dejar el mundo en mejores condiciones. «Quiero que mis hijos y nietos disfruten de un futuro más limpio. Esa es mi motivación», afirma. Destaca que los proyectos solares deben beneficiar tanto a la comunidad como al medio ambiente. La copropiedad, la biodiversidad y la participación son fundamentales para el éxito. «Un proyecto solo tiene éxito cuando satisface las necesidades de la comunidad local».
Cerrando el círculo
En 2018, tras cuatro intensos años, Frans decidió dar un paso atrás. Durante ese tiempo, trabajó en iniciativas locales y ayudó a otros a hacer realidad sus ambiciones en materia de sostenibilidad. Pero en 2021, regresó a Ecorus a petición del cofundador Philippe Vanhoef. «Ecorus tiene todo lo necesario para que los proyectos solares sean un éxito. Volver me pareció la decisión correcta», afirma Frans.
No está listo para jubilarse
A sus 64 años, Frans no piensa en jubilarse a corto plazo. Al contrario, está centrado en transmitir sus conocimientos a la siguiente generación en Ecorus. «Quiero dejar un legado, no solo en los proyectos, sino también en las personas. Juntos, seguiremos construyendo un futuro sostenible».
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